El amor es el tiempo

El amor es el sentimiento más antiguo del mundo, no hay cuento, historia o vida en la que no haya habido amor, él viene arrastrando vidas desde muy atrás, rompiendo corazones, remendando corazones, dando vida y a la vez quitándola.

Cómo es el amor que nos inunda el alma de alegrías y tristezas, nos empapa; el amor tiene todo en él, es la mezcla perfecta de lo vivido y de lo que no. Yo me pregunto aquí dentro de las cuatro paredes de mi habitación, aquí en el lejano recuerdo en el que tuve el privilegio de ser transcurrido por él en los labios de una mujer, en la libertad de unos brazos que hoy ya no están aquí. ¿Será acaso el amor así? que viene envuelto en un dulce poema y luego sin decir mas nada se va, dejándote la amargura, el sabor insípido del olvido.

¿Será acaso el amor el verdadero tiempo? digo, él siempre ha existido, fue, es y seguirá siendo. Si el amor es el tiempo creo que le debemos una disculpa, porque dentro de su indefinida eternidad él sabe que en la vida de las personas sólo puede llegar a ser efímero; no obstante el amor no se va del todo, ya que el amor es un recuerdo que nuestra memoria ata muy bien a nosotros. Si podemos recordar al amor, entonces no es efímero ya que lo vamos transmitiendo de vida a vida, de corazón a corazón.

Hoy no me cabe duda que el verdadero tiempo es el amor, es pasado, presente y futuro. Si hay algo que hoy sé, es que el amor siempre será tiempo de felicidad, siempre será tiempo de tristeza, el  amor siempre será tiempo de paz y tiempo de guerra. El amor siempre será tiempo de vida, y el de muerte, también.

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Porqué he de volver

Porqué he de volver a lo mismo, porqué he de volver a esa jaula, a esa llamada amor…

Porqué he de volver a sentir la calidez de esas alas, esas alas con las que compartí un mismo cielo, dejándonos llevar por un mismo viento, por un mismo destino.

¿porqué he de negarme a volver? si extraño la suave brisa que emana tu boca por las mañanas, esos cantos que me regalabas en pleno amanecer, cómo regresar a todas aquellas tardes en las que jugábamos con las nubes o esas noches en las que dormías a mi lado dándome la seguridad de un mañana…

Son cuatro primaveras las que hoy nos separan, amor, cuatro largas primaveras desde aquella tarde en las que decidí volar con mis propias alas a cielos desconocidos. Ahora, ahora yo sé que eres un ave libre, en busca de un nido que refugie tus miedos y que impulsen tus sueños; quizás yo sigo en la misma jaula, no lo sé, pero podría jurar que por la noches escucho un canto, pero, amor, al igual que nosotros, la jaula también canta, y resuena aquí, en mi pecho…

Porqué he de volver, si ahora sé que la jaula la llevo dentro, regresar implicaría volver a caer, y no quiero caer, quiero seguir volando como aquellas aves que huyen del invierno, como esas que surcan cielo por cielo en busca de un mejor sur.

Y si no vuelvo no es porque no te quiera, no es porque no te extrañe, quizás sólo he aprendido a volar con las alas de tu ausencia. Te quiero y te extraño, Y lo hago más y más fuerte cada día…

Pero… porqué he de volver, si ya soy tuyo…

Porqué he de volver, si soy la misma ave que vuela con el aire de tu voz.